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12/04/2010
NIÑOS Y MONSTRUOS SANOS
El pasado domingo 28 de Marzo, el Magazine de La Vanguardia publicaba un artículo extenso y detallado sobre la iniciativa que el famoso cardiólogo Valentí Fuster, estaba llevando a cabo para cambiar los hábitos alimenticios -entre otros- de personajes tan famosos como los de Barrio Sésamo. ¿El objetivo? tan simple como promover entre los más pequeños, el consumo de frutas y verduras en lugar de galletas.
Obviamente, no será el último pero si ha sido uno de los pioneros en la modificación de los hábitos diarios y en promover una vida sana más completa. No cabe duda que hay que empezar por los más pequeños para que el día de mañana esos memes se transmitan casi de manera involuntaria y formen parte de la herencia cultural que leguemos a nuestros hijos.
Adjuntamos artículo de La Vanguardia:
“Sólo a través de la educación es posible estimular los hábitos saludables con que combatir el aumento de enfermedades cardiovasculares. Así lo cree el cardiólogo Valentí Fuster, quien lidera la nueva fundación SHE, que promueve una buena alimentación, la práctica de ejercicio y la higiene entre los niños. Cuenta con el apoyo de organismos y personalidades relevantes. Y con la complicidad de los personajes de Barrio Sésamo, protagonistas de Monstruos supersanos, que acaba de publicar Planeta como parte del proyecto.
Mucho antes de convertirse en uno de los cardiólogos más prestigiosos del planeta, Valentí Fuster (Barcelona, 1943)–así lo recuerda– fue un niño de los que nunca están quietos. “Quizá esa es la principal diferencia que veo entre mi infancia y la de los chicos de hoy. Yo crecí en un ambiente en que se realizaba mucha actividad física. Y hoy en día ese hábito se está perdiendo porque los chavales viven muy distraídos con la electrónica, que los hace sedentarios.”
Recuperar los hábitos saludables para combatir el riesgo de enfermedades es el gran objetivo que se ha propuesto Valentí Fuster, director del Instituto Cardiovascular del Mount Sinai de Nueva York. Pretende hacerlo llegando a los niños y los jóvenes a través de un amplio proyecto formativo que abarca tanto el entorno escolar como la familia. Tras varios años de gestación, acaba de presentar la nueva fundación SHE (siglas en inglés de Ciencia, Salud y Educación). Su extenso programa de salud integral (SI) incluye desde la publicación de libros a la introducción de contenidos en la programación docente, mejoras en los comedores escolares, charlas con los padres o programas de televisión.
Con su iniciativa, el doctor Fuster ha conseguido modificar los hábitos, inalterables durante décadas, de los personajes de Barrio Sésamo. Aliados con el científico, estos han empezado a contar a los más pequeños las ventajas de comer fruta, de hacer ejercicio, de lavarse correctamente los dientes o de dormir el tiempo necesario. Sus prácticas las han llevado a la televisión tanto de Estados Unidos como de Colombia y pronto harán lo mismo en la española. A quienes crecieron con ellos y hoy se han convertido en padres responsables les costará acostumbrarse a ver a los entrañables Elmo, Coco, la rana Gustavo, los inseparables Epi y Blas e incluso la rolliza y sonrosada Peggy practicando ejercicio o siguiendo una nueva dieta que los convierte en ejemplo de alimentación equilibrada y vida sana. Pero sobre todo les sorprenderá la transformación del más glotón de todos, Triqui, conocido como el Monstruo de las Galletas, que ha pasado de engullir hidratos de carbono a llenarse la boca con coloridas y vitamínicas frutas y verduras.
El nuevo libro Monstruos supersanos (Planeta) en el que los populares muppets divulgan consejos saludables, es una de las múltiples iniciativas que completan el proyecto de Fuster. La editorial prepara dos nuevos volúmenes destinados a las franjas de edad de 5 a 8 años y a los chicos de 9 a 12 años con contenidos informativos.
Fuster ha encontrado la complicidad de estos muñecos que llevan cuarenta años distrayendo a los niños para hacer llegar los contenidos de su proyecto a los destinatarios de más corta edad. Algo que, asegura, se plantea más como una obligación que como un reto: “He tenido la gran suerte de dedicarme a una profesión que me ha permitido ser consciente de lo que ocurre en el planeta, donde las enfermedades cardiovasculares se han convertido en la principal causa de muerte. Debemos adquirir una cultura saludable, y lo primero que hay que hacer para conseguirlo es educar”.
Cuando se habla de alimentación, el discurso del científico catalán es claro y conciso. “La cuestión –sentencia– no es tanto lo que la persona come como la cantidad que come. El principal problema es la obesidad, y esta nace de comer mucho e ingerir demasiados hidratos de carbono y grasas.
En vez de insistir a sus hijos para que se acaben toda la comida, lo primero que deberían hacer algunos padres es servirles la mitad de lo que les ponen en el plato. Vivimos en un entorno donde el problema no es la falta sino el exceso de alimentos, y es fundamental que nos mentalicemos de que hay que comer menos y elegir productos con color, que son los que protegen nuestro organismo de las enfermedades: me refiero a las frutas y a los vegetales.”